Tu gato también quiere aprender: Guía divertida para entrenar en casa
¿Crees que los gatos son independientes y pasan del adiestramiento? ¡Nada más lejos de la realidad! Los gatos son inteligentes, curiosos y, sobre todo, les encanta tener 'cosas que hacer'. En la naturaleza, pasarían el día cazando y explorando; en casa, si solo duermen y comen, se aburren. Y un gato aburrido es un gato que araña el sofá o maúlla por la noche. Entrenar a tu gato no es hacerlo obedecer como a un perro militarizado. Es jugar con propósito. Es una forma increíble de conectar con él, estimular su mente y fortalecer vuestra amistad. ¡Y lo mejor? Solo necesitas 10 minutos al día.
El secreto: Usa su instinto, no la fuerza
Los gatos no responden bien a las órdenes secas ni a los castigos. Responden al refuerzo positivo. La regla de oro: Si hace algo bien, recibe un premio (una chuchería rica, un poco de atún o muchas caricias). Nunca forces: Si tiras de él o le gritas, se cerrará en banda. El entrenamiento debe ser siempre voluntario y divertido. Sesiones cortas: 5 o 10 minutos son suficientes. Si ves que se distrae, termina la sesión con algo que ya sepa hacer bien para que acabe con buena sensación.
La herramienta mágica: 'La Diana' (Targeting)
Antes de enseñarle trucos complicados, enséñale a seguir tu dedo o un objeto. Esto se llama targeting y es la base de todo. Acerca tu dedo (o un palito con una punta brillante) a la nariz del gato. Por curiosidad, lo olerá o lo tocará. En cuanto lo toque, di '¡Bien!' (con voz alegre) y dale un premio inmediatamente. Repite esto varias veces. Pronto, seguirá tu dedo allá donde lo muevas porque sabe que tocarlo le trae cosas buenas. ¡Ya tienes el control suave de su movimiento!
Trucos fáciles para empezar
'Ven aquí' (La orden más importante): Es vital por seguridad. Llámalo por su nombre o chasquea la lengua. Cuando venga hacia ti, celebra mucho y dale un premio espectacular. Importante: Nunca le riñas cuando venga, aunque haya tardado mucho. Tiene que asociar 'venir' con 'fiesta'. 'Sentado': Los gatos se sientan naturalmente cuando miran hacia arriba. Con el gato de pie, pon una chuchería justo encima de su cabeza. Mueve la mano lentamente hacia atrás (hacia su cola). Para seguir la comida con la mirada, bajará el trasero automáticamente. En cuanto el culo toque el suelo, di 'Sentado' y dale el premio. 'Al regazo' o 'Sube': Ideal para que venga a dormir contigo o suba a sitios permitidos. Siéntate en una silla o sofá. Golpea suavemente tu pierna o el asiento y di 'Sube'. Guíalo con la chuchería si hace falta. Cuando suba, ¡premio inmediato! Pronto saltará solo para estar contigo.
Retos un poco más avanzados
'Quieto': Pídele que se siente. Pon la palma de tu mano frente a su cara (como un semáforo en rojo) y di 'Quieto'. Espera solo 1 segundo al principio. Si no se mueve, premio. Ve aumentando el tiempo poco a poco (2 segundos, 5 segundos...). Paciencia, esto cuesta más. 'Échate' (Tumbado): Es difícil porque es una posición vulnerable para ellos. Desde la posición de sentado, baja la chuchería al suelo, entre sus patas delanteras. Aléjala despacio hacia adelante. Si baja el pecho y se estira, ¡premio gordo! No esperes que se quede así mucho tiempo al principio.
¿Pasear con correa? Sí, es posible
A muchos gatos les encanta explorar el exterior, pero debe ser seguro. El Arnés: Compra uno tipo chaleco (más cómodo y seguro que los de cuerda fina). Déjaselo puesto en casa unos minutos al día mientras juega, para que se acostumbre. La Correa: Añádela cuando ya ignore el arnés. Deja que la arrastre bajo tu supervisión. La Salida: Sal al pasillo o jardín. No tires de la correa. Deja que él explore y tú le sigues. Si se asusta, vuelve dentro. Sin prisas.
Solucionando problemas con juego
¿Araña el sofá? No le grites. Pon un rascador justo al lado del sofá. Usa el truco de 'la diana' para guiar sus patas al rascador y prémiale mucho cuando lo use. Haz que el rascador sea más interesante que el sofá (ponle catnip, por ejemplo). ¿Se aburre? El entrenamiento ES el juego. Dedica esos 10 minutos diarios a repasar trucos. Verás cómo deja de buscar atención negativa (maullidos, destrozos) porque ya tiene tu atención positiva.
Consejo final: Disfruta del proceso
No busques la perfección. Busca la conexión. Verás cómo tu gato empieza a buscarte para 'trabajar' (jugar), cómo te mira a los ojos esperando instrucciones y cómo su personalidad brilla. Un gato entrenado es un gato confiado, feliz y mucho más cariñoso. ¡Anímate! Tu 'tigre de sofá' tiene mucho potencial oculto.
